domingo, 24 de julio de 2011

Una cabezadita en un tren

Me desperté de repente pero no hubo sobresalto, fue como salir de un dulce sueño, en calma, feliz.
Cuando por fin mis pupilas enfocaron con conciencia, me di cuenta de que tenía mi cabeza apoyada en el hombro de un desconocido. Se trataba de mi compañero de asiento en aquel viaje en tren de ocho horas.
Era de noche. Eso, sumado al cansancio de las últimas semanas, hizo que el sueño me venciera y que yo me dejara vencer por el recuerdo de lo sucedido, queriendo prolongar hasta el final, por temer que no fuese un comienzo, aquella última secuencia de mi vida..Tal y como cuando te despiertas de un hermoso sueño y permaneces en el duermevela recreando una continuación no menos bella, resistiéndote a desligarte de esa fantasía.
Al darme cuenta del error, por llamarle de algún modo, obviamente no era él, me enderecé rápidamente y le pedí disculpas por el exceso de confianza. Él, lejos de estar indignado o molesto, se limitó a sonreirme y en voz muy bajita, muy bajita, como se habla a un niño cuando se despierta por la noche para pedir agua o simplemente dice "mamá, ven", me tranquilizó diciéndome que no tenía importancia. Solo rogué dentro de mí que al menos no hubiese pronunciado íntimas palabras de amor ( muchas veces, parece ser, hablo en sueños).
Miré mi reloj y comprobé que me había pasado cuatro horas así  y, una vez más,  le pedí disculpas y le pregunté, tratando de bromear, si durante todo el tiempo que había permanecido con Morfeo, había estado así, caída sobre él (el "él" equivocado) asintindo con su cabeza.

Os aseguro que no tengo por costumbre dormirme sobre el hombro de desconocidos.

9 comentarios:

Amber dijo...

Muy tierna la historia, me ha gustado, además, no ha perdido su frescura ni toquecito de humor... Lindo y dulce sueño, ¡me encantaaaaaaaaa!

Al chico le debiste gustar, seguro, de lo contrario, hubiera hecho algún ademán de "despojarse" de tu cabecita. 
:)

¡Qué gracia! A mí hace unos meses me pasó algo bastante parecido a tu "aventura". Llegué a reposar mi cabeza en el hombro de un muy atractivo gentleman, lo único es que él iba sentado enfrente mío y, por tanto, mi cansancio sólo podía descansar en el reflejo de su hombro. Irónico, ¿verdad?
 El susodicho en cuestión era el doble de George Clooney, palabra... Y es que, a veces, una tiene la gran suerte  de toparse con estos pedazo de hombres, ¡mmmmm!

Si quieres saber más... y reírte un ratito, te sugiero vayas a la entrada: "Who else?". Del 20 de marzo:

http://amberdejustine.blogspot.com/2011/03/who-else.html

Ahí describo lugares que, a buen seguro, recuerdas y conoces bien.

Besets.

P. D.: Yo tampoco tengo costumbre de dormirme en el hombro de desconocidos y tampoco en el reflejo de sus hombros, pero a veces esas cosas pasan...

P. D. II: Tienes nombramiento en la prestigiosa AEAA.

Daltvila dijo...

Tu susodicho es mejor que el mío, no cabe duda.
Por cierto, esas cosas pasan más que a veces, en escasas o raras ocasiones. De contradecirme, tendré que mudarme otra vez a Barcelona.

Voy a ver tu entrada.

Feliz semana, Amber!!!

Daltvila dijo...

¡Ah!Se me olvidaba: Estoy contentísima con el cargo.
El caso es que los socios ni se han enterado de que somos las "JEFAS".

??¿¿¡¡!!

Amber dijo...

Es que Barcelona es muy "Vicky, Cristina Barcelona", ¡jajaja! Pero eso ocurre tb. en cualquier otra urbe grande... A más población, pues más variedad. :)
Y sí, suele ocurrir las menos veces que las más... Pero cuando ocurre, Déu n'hi do! :)
Espero te hayas visto identificada en el post del susodicho y galán de los "What else?". Me pareció chula la coincidencia de posts... Es lo que tiene que ambas seamos socias fundadoras de la prestigiosa AEAA.



Ahhhh, ¿que no se han enterado aún? Vaya, vaya, habrá que informarles, pues, vía Edicto. Si hasta ha salido en el BOE! ;)

Besitos, socia!

Daltvila dijo...

Ya leí la entrada. Es mágica. la mía sucedió hace mucho, mucho tiempo y nunca la había escrito. Hoy, no sé por qué, me vino una vez más a la memoria.
Recuerdo aquella sensación al despertar como uno de los mejores momentos de mi vida... aunque parezca una tontería.

Por cierto, me ha parecido preciosa tu fotografía de la bicicleta con flores adheridas a las ruedas en el Parque de la Amelia.

fiorella dijo...

Tener un hombro donde descansar es precioso,no?. Nunca me pasó, pero sí que alguien se durmiera en el mío y no me molestó para nada.Un beso.

Alba dijo...

Qué anécdota más graciosa. Yo también pienso que a él le gustaba tenerte así.
A lo mejor tu también eras su "ella" equivocada.

Daltvila dijo...

Muy buenas Fiorella:

Probablemente tú estés ahora durmiendo, con el cambio horario, no me entero muy bien.

No concedemos a los hombros la importancia que tienen y son tan o más importantes que una mano. Tener un hombro para descansar, para llorar, .. para todo, es un tesoro difícil de encontrar.
Que se duerman en tu hombro también pienso que es muy satisfactorio por la confianza que implica.

Besos desde el otro lado del charco.¿Cuándo volverás a escribir?

Alba: Qué idea más bonita. También podría haber ocurrido que no fueramos ni el él ni la ella equivocados y que todo lo anterior hubiera sucedido para colocarnos al uno al lado del otro en ese vagón del tren.
Soy una romántica, no lo puedo evitar.
Sigue disfrutando de lo que la vida te ha brindado.
Besos

fiorella dijo...

Un hombro dice mucho,claro que sí. Seguramente el que te "lo dió" estaba en sintonía contigo de alguna manera, te daba un apoyo que el necesitaba dar. Estoy cinco horas por debajo de tu
horario, si vos estás en las 12 del mediodía,yo estoy en las 7 de la mañana. Un beso