domingo, 8 de enero de 2012

¡Ay, Benedetti!

... Yo sé que es buena persona, que está hecha de buena pasta. Sé que si alguna vez se enamorase de alguien, no me dejaría en esa humillante ignorancia que constituye la afrenta de los burlados..( LA TREGUA, Mario Benedetti)

Quizás sea necesaria una buena dosis de bondad o una mínina dosis para respetar al otro y no permitir que se vea humillado, denigrado al descubrir que todo lo que vivió durante el periodo de la ignorancia no fue sino una mentira, un espejismo, una burda representación teatral en la que los otros eran actores en un escenario real.
Me pregunto de qué pasta estarán hechos aquellos que son capaces de vivir una doble vida, compartiendo su cuerpo con dos personas a la vez - presumo que su alma y su corazón los dejan en manos de una sola de ellas- penetrando en el interior de una de ellas, fundiéndose de forma sucesiva y alternativa con cada una de ellas.
Resulta imposible para mi intelecto o mi conciencia, conciencia intangible pero de un gran peso, comprender que se pueda tomar la mano de alguien a sabiendas de que es un simple gesto ficticio en el universo de los gestos.
Me repugna saberme simple objeto de provocaciones tendentes a un propósito ajeno, víctima de una trama urdida con tanto tiempo de antelación, ignorante de ello.
La humillación surge después  y aparece con todo el bagaje acumulado a lo largo del tiempo que duró el engaño, directamente proporcional a su recorrido, arrastrando consigo una cadena de flashbacks espontáneos, libres, repentinos, inoportunos,... Tu cerebro fue guardando jirones de instantes, vivencias en las que en legítima defensa cubrió con un tul de color de rosa las violencias, los acometimientos, las envestidas y ahora, en una suerte de purga, los extrae desde lo más hondo.
Y vuelve a ser el tiempo el que goza de las propiedades curativas o eso creo.


* ¡Ay, este Benedetti!
¡Y yo escribiendo estas cosas tan tristes cuando el Sol luce afuera, regalándonos sus dulces rayos y su apacible luz en el invierno!
Es magnifico el libro, un compendio sabio de la vida.

19 comentarios:

Espera a la primavera, B... dijo...

Tu entrada resume la actividad de mi blog durante muchas lunas, y mi vida durante los últimos años. Supongo que el blog es la purga.

Casualmente La Tregua es una de mis novelas favoritas y Avellaneda y Martín Santomé, su respeto y la forma en la que se reconocen... Es una historia tan humana...

Alguna de mis entradas las empiezo con "al principio creí que..." y es un homenaje al soliloquio que Martín Santomé hace casi al final cuando dice eso de "al principio creí que eso era la felicidad pero no, sólo era una tregua, y ahora es mucho peor que antes" resumiendo.

Cuando murió Benedetti le escribí un post...

El tiempo lo acabará curando todo pero la cicatriz quedará y te dolerá cuando cambie el tiempo, porque el tiempo se mueve en ciclos y cuando alguien no te coja una llamada fuera de lugar o cuando haya una laguna un fin de semana. Y lo peor de todo es que, probablemente, tengas razón.

Un fuerte abrazo

toni

Ada dijo...

Una entrada muy dura. Pero, sin duda, quien es víctima de un engaño así, será lo suficientemente fuerte para trascenderlo si primero le da una tregua a su propio dolor y confusión. Besos.

Mario dijo...

Muchas gracias por tus felicitaciones en mi blog. Por pasarte, por leerme, por escribir y por dejar que me acerque a plasmar otra felicitación a modo de remite por lo leído. La belleza del dolor, el sabor agridulce de los interrogantes, el sonido de la poesía, de fondo...

Un abrazo y, también para ti, feliz año...

Mario

De cenizas dijo...

Es cierto, mejor la certeza, el hachazo contundente de la verdad, la muerte digna, antes que el engaño,los fingimientos, mentiras...


besos

Daltvila dijo...

Toni:
Tienes toda la razón en lo de las cicatrices pero al fin y al cabo, no son más que la prueba, el vestigio de haber vivido, al igual que las arrugas en los ojos que provoca la risa. Ahora hay que pensar que ya pasaron las cicatrices y reir por la nueva oportunidad que nos ofrece la vida a cada momento.

Un abrazo

P.D. ¿Para cuándo el cambio de look de tu cabecera?

Daltvila dijo...

Ada:la tregua o el duelo, como dicen algunos.
No me gusta hacer entradas "duras", pero a veces es inevitable, los dedos te llevan.

Un beso y espero leerte pronto en tu blog. Me encantó tu última entrada.

Daltvila dijo...

¡Vaya, Ada! Me refería a la de la barca varada. Acabo de ver que has publicado otra.

Daltvila dijo...

Gracias a tí, Mario. Es un placer leerte.

Daltvila dijo...

De cenizas: Mil veces mejor un golpe seco que la muerte lenta, desde luego. Una relación para mí debe basarse en la plena confianza sino es una relación podrida, opaca, artificial.

¡Me he quedado agusto;)

Ámber dijo...

Duro, pero real lo que aquí dices, Dalt!

Menos mal que ese tipo de personas NO existen en mi vida, tampoco lo permitiría.

Por cierto, muchas gracias por tus felicitaciones. ¡Eres un solete!

Besitos.

el paseante dijo...

Lo importante es no traicionarse a uno mismo. Eso depende de nosotros, mientras que el comportamiento de los demás no está en nuestras manos. Allá ellos con sus virtudes o sus miserias.

Celebro que te guste (o te haya gustado -desconozco si la has acabado) "La tregua".

Daltvila dijo...

Nadie quiere a personas así en su vida, Ámber, pero lo de permitirlo o no no es tan fácil. Cuando te enamoras, cuando quieres a alguien,solo ves aquello que quieres ver´, disculpando "lo feo". Tampoco cabe en mi cabeza un comportamiento así y además, la confianza es plena, al menos por mi parte.
Te puedo asegurar que aquello de que eres la última en enterarte es completamente cierto.

Bueno, ahora que ya soy una mujer experimentada camino de ser una mujer "fatal" (es broma), esto espero que no me vuelva a pasar.

Un fuerte abrazo allí donde te encuentres

Daltvila dijo...

Oh, mi Sr. Paseante:

¡Cuán cierto es lo que dice su merced!

He conseguido que se ponga serio con lo divertido que es siempre.

Estás en lo cierto. Yo no me he traicionado a mi misma y eso es fundamental para afrontarlo todo.

Aún no he terminado el libro porque me está gustando tanto que lo estoy leyendo a pequeñas dosis. Realmente creo que había estado bien leerlo como a tiempo real, día a día en el diario de Mario, para percibir plenamente lo que sintió.
Me encanta el personaje.

Un abrazo

María dijo...

Verás DALTVILA,

quizá este comentario, debiera mandártelo en un correo porque te voy a dar mi impresión “profesional” ( de despacho :-) de estas cosas.

La canción de ”El Cigala” que meencanta no es real en absoluto, eso que cuenta no existe. Si alguien ama a alguien y está bien con ella nunca hay terceras personas, eso es falso del todo.

Pero existen tantos casos como personas.

Creo que si en una relación aparece una tercera persona sieempre es por dos motivos:

Primer caso, porque una de ellas es un/una egoísta terrible, que no quiere a nadie más que a sí mismo y busca así, claramente sexo, por el mero hecho de hacer sexo, le da igual con quien y cómo o...

Segundo caso, hay mucha soledad y lo que busca fuera es lo que no tiene en casa, el afecto que le falta, la comprensión y el calor que por la razón que sea necesita y dentro no recibe.

Obviamente los primeros engañan, son despreciables y cuanto más lejos estén de las buenas personas mejor. Los segundos al menos para mi, tiene todo mi respeto porque todo el mundo tiene derecho a disfrutar de su pequeña poción de felicidad, esa que a veces la vida niega, por mil circunstancias.

Cuando una relación falla casi nunca hay un malo y un bueno ( salvo en los supuestos de personas descritas en primer lugar) cuando el/la tercera que aparece hay al menos... afecto, no sólo un tema de carne al peso, no creo que pueda hablarse de engaño, más bien de necesidad de eso... del afecto que falta.

No sé si te servirá para algo esto, en todo caso Benedetti siempre ayuda y el tiempo aclara y si no cura... amortigua y ayuda a cicatrizar, eso seguro.


Un beso muuuy grande bonita


PD
Siempre me quedo con la duda si lo que a veces leo es real o pura literatura, no importa, algo de verdad siempre hay en todo lo que escribimos a veces más a veces menos.


Cuídate cielo y sí... mira el sol... otro que siempre ayuda.



PD2
No vengo demasiado por aquí, perdóname, la verdad es que mi tiempo es el que es y como ves me enrrollo tantísimo que no llego a todas las partes que me gustaría pero ...tú me gustas, que lo sepas bonita.

Isabel dijo...

Hay muchos tipos de conciencia y cada persona tiene la suya, pero lo más importante está en un dicho muy viejo:
"no hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti"

Me gustan tus amapolas.

Ana Laura dijo...

Benedetti es brutal, igual que tu entrada. Realmente debe doler mucho algo así, o no, dependerá de cómo lo manejes. Como sea, coincido con Isabel: 'no hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti.'

Saludos!

Daltvila dijo...

María: Todo lo que dices está muy bien.
Siempre he pensado que el amor no nace con garantía para toda la vida sino que cabe, es muy posible, que se termine, por múltiples razones.Sin embargo, en una relación basada en la mutua confianza, el repeto y la sinceridad como era la mía por mi parte, aún a riesgo de perder al otro, me resulta incomprensible un engaño así, de años.
Todo se puede decir, por duro que sea, con dulzura, con tacto y de ese modo, resulta fácil ponerse en el lugar del otro, ni siquiera hablaré de perdonar al otro porque no habría nada que perdonar. El amor surge y desaparece a su antojo, pienso que es algo que difícilmente podemos controlar. Otra cosa sería el cariño.
Partiendo de que eso era y es algo asumido por mí y que incluso éra un tema que había abordado de esa manera con mi ex pareja, no puedo entender la traición a mi confianza y a los años compartidos y el daño gratuito en el desenlace.
Creo que ha quedado claro que no se trata de ficción, en fin, aquí estoy yo: en cueros en la red.

Un abrazo fuerte

Daltvila dijo...

Isabel y Ana Laura:

Cundo era pequeña mi padre me repetía a menudo esa frase. Es una buena regla para la vida, no cabe duda.

Un abrazo fuerte y gracias por asomaros a comentar. Me alegra veros :)

María dijo...

Dalt, cielo,


te escribo aquí abajo, porque me he vuelto loca buscando tu correo y no consigo encontrarlo.

A raíz de tu petición de energía quise escribirte, después entre los carnavales y demás historias, se me fue liando la cosa, sólo quería saber si estás bien y si eso para lo que necesitabas calorcito, no es nada de salud, de pronto no sé por qué, me vino es idea a la cabeza. Cuando tengas un momentito cuéntame ¿Ok?

A mi también me gusta tu música ¿sabes? :-)


Un beso inmeeenso cielo.


Ahora subo a decirte que me parece tu poema, aunque desde ya te digo que sería un imbécil el que no te quisiera a ti al lado como pareja:-)


Muaaaaaaaaaaaaaaaksss