martes, 15 de noviembre de 2011

"Eres una sobreviviente"

"Eres una sobreviviente", me dijo. Lo dijo con un convencimiento pleno, tan rotundo, que por un momento me hizo creer que era así. Mi amiga es de esas personas que no precisan estudiar psicología para ser una gran psicóloga. Iba a decir que es una pena que sea médico pero también en esa profesión cumple un gran papel. Sin embargo, si he de resaltar un don en ella, es el de saber conocer a la gente y saber como acometer con eficacia y practicidad sus problemas, que para ella, para empezar, no son problemas sino simplemente: la vida.
A veces recuerdo esa afirmación suya para inculcarme a mí misma una buena dosis de valentía y de coraje.
Recuerdo que, de pequeña, mi padre siempre me decía que en la vida había que tener coraje, nunca me decía que habia que tener valor o ser fuerte. ´Personalmente pienso que coraje y valor no son sinónimos, el primero requiere un esfuerzo extra, es algo visceral. Esa palabra, en mi niñez, me sonaba arrebatadora, completamente contundente. Yo le miraba con atención, convencida en el fondo de mi ser de que él percibía, por ser mi padre, que yo no era fuerte y que por ello insistía tanto en repetirlo. Con el tiempo descubrí que no era que me conociera mejor por ser su hija sino porque yo era un calco de él en carácter.
Pasaron los años y no sé si logré actuar con coraje, sí con tesón para luchar por las cosas que deseaba pero no todas, siempre se quedó alguna en el tintero, puede que, si no la más importante, si de demasiada importancia.
Mi falta de coraje está demasiado ligada a mi concepción de la vida y de las relaciones humanas. Realmente cundo he sido fuerte, nunca ha sido por mí sino por personas a las que quería muchísimo y he sido la más fuerte y la más luchadora. Los que me observaban y me observan desde fuera me dicen que soy muy fuerte para soportar tantas cosas, pero ellos no me ven cuando mi interior se desploma y me siento terriblemente sola a pesar de saber que muchas personas acudirían raudas  y veloces a mi llamada de auxilio.
Cuando mayor es el problema, mayor es la soledad. Cuando mayor es el problema, más me resisto a transmitir a otros mi sufrimiento.
Esta tarde he ido a la piscina. Hay un pequeño SPA. A esa hora no había nadie y ello me ha permitido llorar en silencio hasta hartarme sin que nadie me viera, dejando confundirse tranquilamente las gotas de agua con mis lágrimas.
Después he continuado con mi vida, pensando en mañana.
Mañana.

14 comentarios:

Annie dijo...

Datvila recuerda que TODO PASA, lo bueno y lo malo, y la situación por la cual atraviesas ahora también pasará...

Es curioso, cero y van dos cosas en las que coincidimos como calcadas sin conocernos de nada. Si de algo te sirve mi correo está en mi perfil.

Besos mágicos y mucho ánimo

Annie dijo...

Daltvila en mi anterior comentario se me escapó la "l" en tu nombre, sorry.

Besos mágicos

Espera a la primavera, B... dijo...

Una vez metí gel de ducha en un hidromasaje en un hotel de cerca de la frontera portuguesa con tronchantes consecuencias (visto desde ahora, claro), no sé por qué me ha venido esa imagen a la mente al leerte, quizá porque aquel día también me sentía triste (los hombres no lloramos) y creí que un baño de espuma en un hidromasaje me relajaría y acabé achicando espuma... Quiero decir que siempre hay cosas que aunque deberíamos preveerlas se nos acaban escapando de las manos y aunque nos cueste pedir ayuda a veces no hay más remedio que pedirla (cuerpo de bomberos) antes de que sea demasiado tarde.
Créeme que te entiendo (a pesar de lo raro del comentario).

PS: No pedir ayuda, a veces, también evita llevarse algunas decepciones pero no sé si compensa.

Daltvila dijo...

Annie: Te agradezco infinitamente tus palabras de ánimo y tu ofrecimiento. Tienes toda la razón de que todo pasa y aunque hoy no haya pasado, sí estoy bastante mejor. Puede que necesitemos desfogar de vez en cuando y llorar y tocar fondo pata tomar impulso hacia arriba.

* Mi correo también aparece en mi perfil.

Un abrazo muy fuerte!

Daltvila dijo...

Gracias Toni: Me he reido mucho imaginándote. Esas cosas te pasan por no estar familiarizado con los geles.
Y sí, es mejor pedir ayuda aunque corramos el riesgo de vernos defraudados pues esas veces son las menos.

Feliz jueves:)

Mónica dijo...

Yo también he ido a la piscina esta tarde. Hay tres calles, en la derecha cursillo con niños, en la de la izquierda cursillo con niños y la que estaba en el centro la de los usuarios (cómo te puedes imaginar bastante llena,un padre con un niños, una madre con un niño, una señora mayor dando paseos para sus piernas y yo haciendo ejercicios con mi brazo, no había mucho sitio pero yo utilizo muy poquito para lo que tengo que hacer primordialmente . Bueno te cuento esto porque me he entretenido viendo las caras de los niños. Siempre hay uno que es el que llora, tiene miedo al agua, o tiene frio pero yo se que ese al final es el que mas aprenderá en la vida. Yo ahora estoy aprendiendo a ser fuerte, necesito ser fuerte muy fuerte.

el paseante dijo...

También me cuesta mucho contar mis problemas o pedir ayuda. Pienso que los demás ya tienen sus propias complicaciones como para encima cargarles con las mías. Así que me las guardo dentro.

Ana Laura dijo...

Uno es más fuerte cuando tiene que ser fuerte para los demás, no importa de donde surja la motivación que te lleve a enfrentar las cosas y lograr superarlas, lo importante es que lo hagas. El tema es que al final, todos nos sentimos solos y necesitamos llorar alguna vez.

Un saludo, me ha gustado tu blog

Daltvila dijo...

Mónica: A mi también me hacen mucha gracia los peques de los cursos de natación.
Ser fuerte puede que sea la clave de todo para tambalearnos lo menos posible al recibir los golpes en la vida.Por cierto,¿no había una frase que decía que el mundo es de los fuertes, o me lo acabo de inventar?

Un abrazo y pronta recuperación:)

Daltvila dijo...

Paseante: Puede que el hecho de que no pidamos ayuda o le contemos nuestros problemas o preocupaciones a los demás por no complicarles con nuestras cosas, produzca el efecto de que ellos tampoco acudan a nosotros para lo mismo y, al final, se cree un circulo vicioso de falta de comunicación en profundidad, no sé. Por otra parte, reproducir en voz alta todo ello, unas veces te ayuda a vaciarte y otras, impide que te vacíes, saturándote por dentro.
Hace tiempo escribí un post acerca de esas personas que tienen el don de sanarte con sus palabras o con sus gestos. A veces,una broma es la mejor medicina, Dr. Paseante.

Un abrazo desde el corazón:)

Daltvila dijo...

Gracias Ana Laura por tus palabras.
Estoy en el camino de ser fuerte pero, ya que recordaba a mi padre, no sé si me estoy haciendo mayor pero recuerdo sus palabras " A mis años ya no voy a cambiar"... Ojalá se equivoque porque pienso hacer todo lo posible por mejorar en eso, aunque sea un poquito.

Un abrazo:)

Mónica dijo...

Hoy había menos gente en el agua.En una calle estaba yo sola, y de repente un grupo de mujeres y cursillo de acuagim y música a tope.
Pero ya he escuchado poca música era ya cuando yo ya me iba a salir del agua.
DE quien es la frase que has puesto?

anuar bolaños dijo...

DE MI LIBRO: "Desvenecencias"


37

Nadie marcha a tu lado
al momento de la bifurcación final.

A pesar de los ruegos
o el hábeas corpus
aquí se queda lo ganado.

Aunque el destino te otorgue
la gracia de la humildad
y el coraje prudente,
o hayas alcanzado el ritmo exacto
o el temple estoico,
todo te abandonará.
Los años transcurridos volverán al cero.
No llevarás la miel ni la sal,
ni el fervor sumergido
en la memoria de tus huesos.
Todo se reducirá a nada.

Sólo irán contigo
tu esencia humanoide
y tus manos vacías.

Daltvila dijo...

Me ha parecido tan hermoso, tan certero y tan crudo a la vez este poema tuyo!

Te doy gracias infinitas pues aunque tienes razón en que al final estamos solos, estos encuentros, este cruzarnos con alguien en el camino o caminar un tramo a su lado, me llenan de felicidad efimera, pero felicidad al fin y al cabo.

Un abrazo