viernes, 7 de octubre de 2011

¿ ? S.O.S.

En nuestra vida, ¿debemos dejarnos llevar sin más?

Me encantaría que fuese así, quizás sea lo más sencillo pero, inevitablemente, surgen circunstancias que te colocan en la disyuntiva y que te exigen, a tí, a nadie más, DECIDIR. Esta palabra me estremece y me impresiona sobremanera (aunque suene cursi, es lo que acaban de escribir mis dedos).

Me encantaría poder pasaros un cuestionario como el anterior para que vosotros, desde la barrera y sin conocer los pormenores de mi existencia, me echaráis un cable a la hora de decidir.

Sería estupendo contar con una bolita mágica en la que verme dentro de un tiempo en una y en la otra opción que se me presenta.

Nunca se me dio bien esto. Ya de preadolescente, como dicen ahora las niñas de diez años (entonces yo todavía jugaba con mi muñeca), cuando tenía que optar, tomaba una moneda de cinco pesetas y la lanzaba al aire, "cara" era que no, curiosamente y "cruz", que sí.

Una decisión supone dejar muchas cosas, buenas pero también malas. La otra decisión supone casi empezar de cero, ignorando qué me deparará el futuro... ¿Realmente el futuro depende de nosotros? ¿Depende de nosotros que nos vaya bien o mal, de nuestra intención?

Otro dato importante: en esta decisión no solo soy yo la afectada.

¿   ?

Podría hacer lo mismo con un euro pero no me parece serio teniendo en cuenta la trascendencia del asunto.

Alguien me dijo hace unos meses que había otra forma, que también te podías poner de pie en una habitación tranquila, cerrar los ojos, relajarte y pensar en el asunto en cuestión, decidir qué sería derecha y qué izquierda, dejarte mover ligeramente y si tu cuerpo se desplazaba a la derecha, es que mandaba la cabeza y si la izquierda, el corazón. La conclusión, después de este embrollo de explicación, es que había que hacer lo que mandaba la cabeza.

Yo ahora mismo tengo completamente confundidas la cabeza y el corazón y desde hace tiempo espero una señal que me indique qué debería hacer pero no me llega "una señal" sino varias y yo quiero "UNA SEÑAL".

13 comentarios:

Ámber dijo...

Te confieso que soy “adicta” al concepto de “dejarse llevar”.

Tal como lo veo yo, “dejarse llevar” consiste en intentar encontrar la calma, la alegría, la paz, los propósitos…, DECIDIRLOS y ponerlos en práctica por una misma/o. De esta manera, será infinitamente más fácil aceptar y no aceptar, y resultará mucho más eficaz.
Si tomamos la filosofía budista como ejemplo, intentaremos que en lugar de perseguir la felicidad, simplemente optemos por dejar de lado aquello que nos hace infelices. La noción misma de perseguir algo tiene un sentido de urgencia, ¿no te parece? Y, claro, unido al carácter de urgencia viene la ansiedad. Y con la ansiedad vienen otras cosas negativas, que llevan a la infelicidad.

Con la disyuntiva que nos planteas, muy legítima, por otra parte, y como tampoco soy Coach, sólo se me ocurre que remitirte a uno de esos poemas dignos de marcar a fuego en nuestros cerebros. Quizás ya lo conozcas.

Y si recurro a este poema, es porque, al menos para mí, resume TODA una filosofía de vida y me ayuda a ver las cosas más claramente. Es lúcido, no tiene pérdida.

Te lo dejo en otro comentario, que si no, Blogger no me va a permitir publicarlo íntegramente.

Besísimos, co-jefa y feliz San Viernes noche.

Ámber dijo...

Respuesta a tu S. O. S. en la forma de un poema, contenido en mensaje en una botella virtual que acabo de llevar al mar, te llegará rápido.

TE DESEO

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amada/o.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.
.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes,
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
.
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.
.
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
.
Te deseo que siendo joven
no madures demasiado deprisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
y es necesario dejar
que fluyan entre nosostros.
.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y
la risa constante es malsana.
.
Te deseo que descubras,
con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo,
que existen, y que te rodean,
seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.
.
Te deseo que acaricies a un perro,
alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esa manera,
te sentirás bien por nada.
.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea,
y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.
.
Te deseo además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
y que por lo menos una vez por año
pongas algo de ese dinero frente a ti y digas
"Esto es mío"
sólo para que quede claro
quien es el dueño de quien.
.
Te deseo también
que ninguno de tus afectos muera,
pero que si muere alguno,
puedas llorar sin lamentarte y sufrir
sin sentirte culpable
.
Te deseo por fin que
siendo hombre, tengas una buena mujer
y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente,
y que cuando estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
.
Si todas estas cosas llegaran a pasar
no tengo más nada que desearte.

-- "Te deseo"
Víctor Hugo

el paseante dijo...

Lo mejor de tomar una decisión es que nunca sabrás si fue la adecuada o no. Si te va mal, ¿quién te asegura que con la otra opción te hubiera ido mejor?

Tomar una decisión implica elegir un camino. Sólo puedes caminar por él. A veces es empinado, otras hace bajada, en ocasiones el paisaje es desértico y luego se transforma en tropical. A veces te cruzas con gente interesante, otras estás sola. ¿Cómo es el camino que optaste por no tomar? Imposible saberlo. Por eso es mejor no preocuparse y avanzar. Al menos, yo lo veo así.

Que tengas mucha suerte en tu decisión.

Espera a la primavera, B... dijo...

En el contador de páginas vistas en total me sale 4444. Eso es una señal ¿no? Ahora tendré que averiguar qué señala.
Yo no puedo ayudarte. Soy un completo indeciso (o no) y me persiguen los objetivos y nunca llego a las metas. La señora Samurai dice que soy no se qué figura del eneagrama y que ella es la guerrera, la gurú, la guía. Cuando me dice esas cosas la estrangularía con mis propias manos (o no) porque ser indeciso no es malo si no te inmoviliza.

Supongo que todos tenemos claro qué es lo que deseamos de verdad. No sabremos nunca a priori si conseguiremos lo que deseamos, pero ya que tenemos que tomar un camino... quizá lo mejor sería escoger el que te hace sentir más feliz.

O no.

Mónica dijo...

Qué gracia lo de cerrar los ojos e ir a la derecha o a la izquierda. No lo había pensado yo eso...
Qué difícil es la vida!
Bueno no siempre pero los momentos difíciles son muy difíciles.
Te deseo lo mejor

Daltvila dijo...

Querida Ámber:

Un millón de gracias por tus consejos/palabras, tus reflexiones. De todo ello, el precioso e inteligente poema ya lo conocía y creo que me puede servir como uno de los elementos a sopesar lo que cuentas de los budistas de dejar de lado aquello que nos hace infelices. Eso es lo único "tangible" ahora mismo. La felicidad o infelicidad es un sumando rodeado de un gran interrogante,

Muchos besos y que disfrutes de este fin de semana!)

Daltvila dijo...

Sr. Paseante:

Te agradezco especialmente que acudas a mi llamada de S.O.S. teniendo en cuenta tu estado.
Si bien la decisión sigue pesando sobre mi cabeza, creo que tus palabras me ha quitado algunos kilos. Trataré de "pasear" y disfrutar el camino, sorteando los obstáculos de la mejor manera posible.

Cuídate!

Daltvila dijo...

Espera a la primavera...:

¡Ser indeciso es un asco!

Admiro a las personas pragmáticas o irreflexivas o incautas. De mayor quiero ser como ellas.

El caso es que yo siempre veo claro lo mejor para los demás. Como dicen: "Siempre hay buenas recetas para los platos ajenos".

Se me ocurre, al hilo de tus palabras, que quizás deberíamos guiarnos no tanto por lo que nos hace felices sino por lo que nos hace menos infelices.

* Parece que todo me está conduciendo al mismo sitio.

Deseo que pases un magnífico fin de semana y que nos regales un post estilo "Gurb" de los que tanto me gustan.

Daltvila dijo...

¡Hola Mónica!

Gracias a tí también por venir en mi ayuda.

Es verdad que la vida a veces te coloca en unas situaciones en que decidir es demasiado complicado, sobre todo, cuando sabes que esas decisiones van a marcar considerablemente, irremediablemente, el después.

Al margen de estas "cosillas", la vida está llena de personas y de "cosas" maravillosas, no me cabe ninguna duda.

Un abrazo y me encantará que vengas de nuevo a visitar mi campo de amapolas.

fiorella dijo...

Es fácil decidir en la vida de otros,no?. Tengo claro lo que NO quiero y eso me ayuda a decidir. Lo que no decida lo decidirá otro y eso, aunque me costó aprenderlo, es un poco el pie de inicio a toda experiencia, la que sea. Un beso

Daltvila dijo...

¡Qué bueno!

"Lo que no decida yo, lo decidirá otro"

Mi problema es que ya alguien decidió por mí cuando la decisión debió ser mia mucho antes y ahora estoy ante una disyuntiva impuesta.

Gracias, corazón. Un beso también para tí, Fiorella :)

Anónimo dijo...

Creo que tener que decidir ya es un paso, un logro.

Lo peor es cuando simplemente tienes que dejarte llevar por la corriente... y ya sabemos que puedes llegar a puerto o perderte en el oceano.

Si tienes que decidir, relájate y a por todas.

Cuando no decidiste y lo hicieron otros, luego seguramente te está costando perdonarte a tí misma.

En este momento, puedes decidir y lo que decidas será lo mejor, seguro. La otra opción, nunca sabrás si había sido un fracaso. Así, que not ardes mucho, lánzate...

María dijo...

Mi querida DALTVILA, tanto si decides bien o mal, como si no decides nada... ESTÁS DECIDIENDO.

Así que si te vale de algo, yo te diría que suceda lo que suceda sea porque has querido que suceda, sopesando, meditando y después de ello, actuando y asumiendo que sea lo que sea que decidas has intentado hacerlo bien... sólo con eso, has hecho lo correcto, aun cuando no aciertes.


Un beso y mucha suerte.