martes, 18 de octubre de 2011

Palabras y silencios

Hablaba de forma fluída, sin que decayera en ningún momento nuestro diálogo, pero de una forma pausada, reflexionando cada frase que decía el tiempo suficiente para ofrecerme su parecer meditado. En ningún caso creaba silencios incómodos.
Esos pequeños lapsos intermitentes los rellenaba cuidadosamente con sus miradas, es más, sus miradas me tomaban de la mano suavemente al tiempo que me decían:

 "No temas, mi niña, no me he ido.
  Estoy aquí, tratando de ayudarte de la mejor manera que sé."

Las palabras seguían sucediéndose, colándose subrepticiamente entre los silencios. Poco a poco iban aflojando los nudos, tornándose en un rítmo melódico que nos iba envolviendo. Mi voz se iba acompasando a su propia voz, descendiendo el tono hasta el umbral donde él me conducía, hasta gozar de una serenidad que no hubiese querido perder ya nunca más.
Tranquilamente podría haber explotado una bomba a nuestra vera o abrirse la tierra a nuestros pies a causa de un terremoto. No nos habríamos percatado de ello, habríamos seguido allí,  inmersos en aquella burbuja mullida en mitad de nuestra propia vida.



* Gracias por ser mi refugio de montaña en medio de esta tormenta de nieve.

12 comentarios:

Ámber dijo...

"Crear SILENCIOS INCÓMODOS" es algo que ocurre con bastante frecuencia, por lo tanto, su discurso tuvo que ser más que sublime...

No es de extrañar, pues, que te sintieras tan placenteramente segura y recogida, por mucho que hubiera estallado una Tercera Guerra Mundial, o el Planeta entero hubiera temblado.

Maravillosa "burbuja mullida" creasteis, ¡todo un lujo!

Me ha gustado mucho esta entrada. Me gusta cuando escribes así.

¡Gracias por plasmar sentimientos tan bonitos, Dalt!

Besísimos, co-Jefa (de la AEAA).

Pececito-agente Ámber

fiorella dijo...

Hay momentos especiales,personas especiales que trascienden y son un refugio vital en ciertos momentos difíciles y también lo son en los buenos momentos. Doy gracias como vos, me humaniza.Un beso.

Mónica dijo...

...palabras y silencios...

el paseante dijo...

Es raro encontrar personas así, que sepan hablar, escuchar, callar, mirar... En estos días de ruido y de furia, en que todos queremos imponer nuestra visión del mundo, tener la razón, ser el más listo (que no sabio) del grupo... todavía se agradece más una conversación como la que has disfrutado.

Daltvila dijo...

Ámber:
Me alegra que te haya gustado esta entrada. Está directamente escrita desde mi corazón. Hay momentos en la vida tan hermosos que no querría que se esfumaran nunca, pero como eso no es posible, me gusta al menos plasmarlos por escrito de la forma más fidedigna posible (siempres desde mi perspectiva) por si algun día mi mala memoria no los recordara.

Un abrazo muy fuerte

Daltvila dijo...

Fiorella:
Me suele ocurrir en mi vida que las personas con quienes comparto mis malos momentos, son aquellas con quienes comparto los más felices y divertidos. Es maravilloso ser capaz de pasar con ellas del llanto a la carcajada.

Un abrazo de mar

Daltvila dijo...

Mónica:

Tu comentario asó rodeado de puntos suspensivos viene a transmitir el tempo del dialógo.

Un abrazo, patinadora

Daltvila dijo...

Sí, Sr.Paseante, una conversación así se ha convertido en algo excepcional. Pronto harán un Gran Hermano de este tipo de conversaciones.

Yo he notado que cuando bajo el tono de voz para no desgañitarme, casi todos, sin excepción, me dicen si puedo repetirlo o decirlo más alto porque no me han escuchado bien... En fin...!!!

Un abrazo en voz baja

Alba dijo...

Ains, esta entrada me ha gustado especialmente.
Es de esos momentos en los que piensas: "no cambiaría esto por nada del mundo"

Saludos :)

Houellebecq dijo...

Me gsuta saber que existen esos raros momentos hermosos. Yo los relaciono con la paz que me falta a menudo y que me gustaría sentir de vez en cuando. Sé que existe porque yo he vivido algo así en algún momento pero no es lo habitual. Almenos escribirlos o leerlos como en mi caso me transmite algo de ese momento. Saludos.

Anónimo dijo...

¡Qué lindo tener en tu vida esa persona que ocupa los agujeritos que se suelen llenar de tristura e infelicidad, que sabe escucharte y hablarte sin que en ello tropiece con los zapatos de tus palabras.

Un placer llegar aquí.

Beso,

Mar

PD: No sé por qué, pero Google no me deja publicar con mi firma.
Por si te interesa te dejo el enlace a mi mar:

http://unmarentreletras.blogspot.com

Daltvila dijo...

Me alegra muchísimo, ALBA, HOUELLEBECQ Y MAR, que este texto os haya transportado a la paz de aquella conversación.
Es cierto Houellebech que resulta cada vez m´s difícil encontrar estas burbujas de tranquilidad y sosiego en la vida que vivimos. Me esto planteando últimamente en qué medida podría yo contribuir en pro de ello y te aseguro que trato de aportar mi granito de arena, aunque cueste ... aunque cueste mucho.


Un abrazo a todos y gracias de corazón por tomaros el tiempo de comentar