Es como tener media vida ... o dos vidas. En cualquier caso, nunca se puede decir que tengas una sola vida.
Verlo de un modo u otro solo dependerá de si tienes un buen día o no. Yo siento la mayor parte del tiempo que son dos. Plagada de experiencias, de encuentros, de situaciones varias,....de tanto, tanto, que a veces me agoto y necesitaría parar un poco, tan solo un poco porque no quiero perderme ninguna de las dos.
Parar. Detenerme. Pararme para simplemente tumbarme en la hamaca, en la sobremesa, un día de sol, un día ocioso. Ponerme un pantalón corto que deje mis piernas al aire, quitarme los calcetines, coger mi almohada, la de mi cama, no me valdría un cojín del sofá, cerrar los ojos percibiendo a través de mis párpados la luz y sentir el dulce calor del sol en esta época del año, los pájaros piando alegres y la brisa de puntillas recorriendo mi carne, mis pies, mi rostro, haciendo que mis cabellos sueltos, esos que se escapan del resto, me acaricien la cara con suavidad etérea a poco que dance el viento.
Mi taza de té, vacía en el suelo, a mi lado, conservando aún el calor.
Mi perra tumbada también, de lado, estirada completamente, soñando a ratos con un perro con el que juega, moviendo sus patas y suspirando.
No quiero dormirme todavía, quiero ser plenamente consciente de esto que cuento, no perderme un solo detalle de cada uno de mis sentidos.
Quiero que mi novela se quede con el punto de libro en la misma página, quiero no abrirla porque finalmente me duerma y despertarme sin saber donde estoy, con el cuerpo cargado de la inestimable energía del sol.
Quiero abrir los ojos lentamente y sentir que mi vida, mi media vida o una de las dos mias, vuelve a comenzar de nuevo.
* Andaba gastando un poco el tiempo por aquí y me pregunté qué escribía yo hace un año... y encontré esto.
He hecho algo que no habia hecho hasta ahora. Republicar.
La leo y no me reconozco.
Además me falta algo, más bien "alguien" muy especial, que estaba en este texto y ya no está en mi vida actual. Es mi perra. Es ella y es la paz. Siento que mi vida va demasiado deprisa y demasiado lenta últimamente. Sí. No es ningún contrasentido. Va todo tan veloz que me es imposible parar para volver a ir lenta.
Es como si se hubiesen puesto a funcionar mal todos los relojes de repente, como si devoraran mi tiempo ansiosamente. El caso es que no me explico qué es lo que ocurre, por qué de repente todo, hasta lo más nimio, me ocupa muchos más minutos que antes.
Si escribo esto aquí es solo para obligarme a parar y adoptar la decisión de parar ahora mismo, cuando son las 00:15 horas.
Me comprometo con todos vosotros (por si me sirve más) a volver a vivir esas dos vidas en lugar de media o de un cuarto como parece ser últimamente.
Siento el rollo.
Esta es de esas noches en que empleo el blog como diario.
Como sé que alguien lo leerá, porque sé que andáis por ahí a ratos, os envio besos y deseo que vosotros también logréis vivir vuestra vida conscientemente, sin desaprovecharla demasiado.