martes, 6 de diciembre de 2011

Noche hechizada

Estamos cenando en una terracita de una alegre ciudad. Después de ponernos de acuerdo respecto al sitio, titubeando entre tres locales con mesitas afuera (es lo que tiene juntarse tres con tres personalidades tan marcadas), nos sentamos en unos taburetes junto a una pequeña mesa arrimados al tronco de un naranjo.
Si fuera primavera, olería a azahar.
Si fuera verano, vestiríamos ligeros vestidos de tirantes.
Si fuera invierno, buscaríamos el calor en el interior, huyendo de la humedad y el helor de la noche.
El otoño no ha finalizado y la temperatura de la velada, hace que el bullicio y la alegría estén aquí, en la calle, convirtiendo el interior en un vestíbulo en el que los camareros entran y salen ágiles con bandejas cargadas de vino y deliciosas tapas.
Entre risas, la escena cambia para mí y esto hace que me acuerde sin remedio de talvezquisedecir@blogspot.com y su "La mesa de al lado".
Llega con su amigo y se sienta sin quitarse su pequeña mochila a la espalda. Su sonrisa ilumina todo y me contagia su contento, acrecentando el mío.
Esta noche todos estamos bajo un maravilloso hechizo que nos hace departir con cuantos nos rodean e incluso, a veces, con quienes pasan junto a nuestras mesas.
Al lado, una joven parejita de Erasmus, francesa, se dirige a mí y no sé cómo acabamos hablando en mi francés de aficionada y su español estrenado. Cuando nos permitimos mutuamente seguir saboreando la deliciosa comida y el buen vino, observo que ellos, nuestros vecinos de la izquierda, siguen hablando con nosotros, sus vecinos de la derecha, y acabamos riendo, bromeando, brindando y celebrando la mágica vida.


Si fuera contigo,

sería yo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Anarquía poética

Podría alimentarme de tí,
de tu presencia,
de tu estar en silencio.
Podría regenerar mis células,
podría,
con solo tu aliento.
Podría respirar con tu sonrisa
y sonreir con tu mirada,
dormir con tus sueños
y beber en tu almohada.
Podría seguir con mi vida,
acelerada y extraña,
y convertirla en luna
y cobijar tu alma.
Podría seguir viviendo
si me dieras tu palabra,
tu gesto sincero,
tu tiempo, tu nada.
Y sé que me escribes
y sé que me hablas
y sé que me extrañas
cada mañana.



*Sentí el deseo y la necesidad de escribir esto. No soy poetisa. Pido perdón a todos por mi anarquía.

También podría haberse titulado "Poesía desafinada"

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Por dónde empiezo?

¿Por dónde empiezo?

Hoy he ido al gimnasio a primera hora de la mañana, casi de madrugada, aún estaba oscuro, con la intención de comenzar el día cargada de endorfinas y porque empiezo a estar incómoda dentro de mis vaqueros y esa sensación de estar embutida no la soporto.
Como siempre, me organizo fatal.  Prepararlo todo, ropa, zapatos,champú,... bla, bla, bla... para arreglarme al acabar e irme directamente al trabajo, es una misión imposible. Me recuerda aquel anuncio en el que una mujer se veía incapaz de subir unas escaleras pues veía los peldaños como de un metro o más de altura.
No os voy a contar lo que he olvidado o he perdido por el camino porque me da vergüenza a pesar de que no nos conozcamos personalmente. Mientras yo andaba mareada busca que te busca, las demás estaban la mar de organizadas en el vestuario con sus bolsas perfectamente ordenadas. Una vez que terminaban de arreglarse, me preguntaba cómo era posible guardar en sus pequeñas bolsas aquel miniarmario que llevaban puesto. Yo, sin embargo, he tenido que salir hacia mi coche, medio disfrazada y hecha un espanto porque olvidé además de lo que no quiero contaros, el cepillo del pelo y el maquillaje (tampoco es que me maquille mucho pero lo justo para tener un aire más fresco y saludable, una cosa discretita digamos)...
Al llegar al coche, he abierto el maletero y he procedio a cambiarme las zapatillas por los botines de tacón para subir mi autoestima ocho centímetros aproximadamente. Antes he mirado a una lado y a otro para asegurarme de que nadie me veía y, de repente, de no se sabe dónde, un chico surge de la nada y me saluda con la cabeza con cara de "Tranquila, que yo no he visto nada".
A lo que iba, estoy agotada, me duele todo el cuerpo y no son agujetas, creo que me pasé por no ser menos al lado de mi compañera de setenta años, vecina de mi barrio, que cuando he irrumpido en la clase empezada de spinnig, me ha gritado: "¡Guapa!" y yo que quería pasar desapercibida, casi me la cargo. Me he colocado en la bici más alejada que estaba libre y he hecho la mitad de la mitad que los demás... Me he deshidratado. Por supuesto no llevaba ni agua y esa pequeña toalla que portaban todos sobre el manillar. Yo iba "a pelo", lo que me ponía aún más en evidencia.
Lo único que me ha salvado un poco y me ha animado a llegar al final, además de no pasar el apuro de lucirme por delante de todos para marcharme antes, ha sido que la monitora ha terminado con tres canciones de U2 aceleradas, pero de ellos, al fin y al cabo.

¡Qué cara no se me habrá quedado, que me han recomendado jalea real dos veces en el mismo día de hoy!

La otra opción para caber en mis vaqueros sería hacer dieta pero soy incapaz de renunciar al chocolate, a la tostada, ... Además lo del ejercicio físico es importante por la flexibilidad, etc. etc.

Puede que haya otras opciones.

Mañana creo que me daré un respiro.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Mi muelle roto

... Hubo un tiempo en el que el hecho de sentirte cerca - digo bien, sentirte porque estabas a mi espalda y ni mi vista ni mi tacto te veían ni te tocaban-, hacía que se removiera algo en mi interior, como si  repentinamente  mis piernas perdieran fuerza, despojándose de sus huesos para sostenerse. Tú, sin saberlo, te acercabas tanto, que sí podía sentir tu respiración, tu olor a tí, tu calor y me habría bastado una brizna de locura para darme la vuelta y besarte. Un día, notando que me ardían las mejillas, me aparté ligeramente sin darme la vuelta y tú con voz suave me pediste que no me moviera. Creo que aquél día ambos nos sentimos a la vez imbuidos el uno del otro sin querer, no queriendo por temerlo.
Recuerdo otro día en que hablábamos de algo tan trivial como los dentistas y nuestros íntimos dientes. No sé qué me mostraste de tu dentadura ni tampoco recuerdo la razón, ni creo que lo supiera tampoco en aquél instante -disculpa mi falta de interés interesado en tí-,  el caso es que me faltó un soplo de adrenalina para besarte, bueno, no exactamente, no era tanto besarte como comerte los labios e inspeccionar minuciosamente aquello que el horrible odontólogo te hizo sin escrúpulos, eso sí, auxiliada por las papilas gustativas de mi lengua. No creas que iba a tener más piedad que él, yo también estaba dispuesta a actuar sin escrúpulos.
Ha pasado mucho tiempo desde aquello, demasiado tiempo, tanto que me parece una eternidad.
Es llamativo que tanta pasión frustrada pueda esfumarse sin dejar ningún rastro y que ahora te tenga tan próximo o más que entonces y no sienta nada de aquello y, sin embargo, creo que contigo me siento como en casa, tan cómoda, que podría estar a tu lado horas y horas e incluso días sin percibir ese no sé qué que en muchas ocasiones, con otras personas, experimento en un momento dado. Ese "no sé qué", cómo explicarlo, es como un muelle que me impulsa a marcharme camino de mi soledad. Ese muelle hace mucho que se rompió cuando hablo contigo y aunque las articulaciones de mis miembros inferiores no evidencian ninguna disfunción, el músculo de mi corazón no envía señal alguna a mi cerebro que me impulse a moverme, a alejarme de tí...

martes, 15 de noviembre de 2011

"Eres una sobreviviente"

"Eres una sobreviviente", me dijo. Lo dijo con un convencimiento pleno, tan rotundo, que por un momento me hizo creer que era así. Mi amiga es de esas personas que no precisan estudiar psicología para ser una gran psicóloga. Iba a decir que es una pena que sea médico pero también en esa profesión cumple un gran papel. Sin embargo, si he de resaltar un don en ella, es el de saber conocer a la gente y saber como acometer con eficacia y practicidad sus problemas, que para ella, para empezar, no son problemas sino simplemente: la vida.
A veces recuerdo esa afirmación suya para inculcarme a mí misma una buena dosis de valentía y de coraje.
Recuerdo que, de pequeña, mi padre siempre me decía que en la vida había que tener coraje, nunca me decía que habia que tener valor o ser fuerte. ´Personalmente pienso que coraje y valor no son sinónimos, el primero requiere un esfuerzo extra, es algo visceral. Esa palabra, en mi niñez, me sonaba arrebatadora, completamente contundente. Yo le miraba con atención, convencida en el fondo de mi ser de que él percibía, por ser mi padre, que yo no era fuerte y que por ello insistía tanto en repetirlo. Con el tiempo descubrí que no era que me conociera mejor por ser su hija sino porque yo era un calco de él en carácter.
Pasaron los años y no sé si logré actuar con coraje, sí con tesón para luchar por las cosas que deseaba pero no todas, siempre se quedó alguna en el tintero, puede que, si no la más importante, si de demasiada importancia.
Mi falta de coraje está demasiado ligada a mi concepción de la vida y de las relaciones humanas. Realmente cundo he sido fuerte, nunca ha sido por mí sino por personas a las que quería muchísimo y he sido la más fuerte y la más luchadora. Los que me observaban y me observan desde fuera me dicen que soy muy fuerte para soportar tantas cosas, pero ellos no me ven cuando mi interior se desploma y me siento terriblemente sola a pesar de saber que muchas personas acudirían raudas  y veloces a mi llamada de auxilio.
Cuando mayor es el problema, mayor es la soledad. Cuando mayor es el problema, más me resisto a transmitir a otros mi sufrimiento.
Esta tarde he ido a la piscina. Hay un pequeño SPA. A esa hora no había nadie y ello me ha permitido llorar en silencio hasta hartarme sin que nadie me viera, dejando confundirse tranquilamente las gotas de agua con mis lágrimas.
Después he continuado con mi vida, pensando en mañana.
Mañana.

viernes, 11 de noviembre de 2011

En busca de un encuentro perdido

Mañana quiero levantarme temprano, aunque sea sábado. Me gustaría darme un largo paseo por la playa, esta vez sola, sin mi perra.
Quiero ver el cielo ir cambiando de color y al sol ascender hasta que brille con tanta fuerza que todo lo vuelva plata.
Me da paz el mar al amanecer, esas aguas calmadas, diáfanas como folios en blanco anhelando que la tinta o el lápiz se apropien de ellos, les posean hasta hacerles despertar a la vida.
Quienes pasean a primera hora poco o nada tienen que ver con el resto. Sus rostros reflejan pensamientos en ebullición, tratando de acoplarse dentro de sus cabezas para que al regresar a casa, les resulte más sencillo continuar con sus existencias. Del paseo dependerá su transitar por la vida esa mañana, ese día.
Resulta curioso que, a esas horas, la gente suele pasear sola o, todo lo más, en compañia de sus perros.
Me pregunto qué ocurriría si en mi deambular despistado, absorta en mí, mirando el mar o la arena en busca de una concha o una caracola, de pronto, levantara la mirada y te encontrara. Aunque no lo sepas, muchas veces me he imaginado, te he imaginado, en encuentros casuales por una calle, en la playa, en esos paseos de árboles interminables,... Resulta curisoso que nunca nos hayamos tropezado, pese a que tengo la absoluta certeza de que tanto tú como yo nos buscamos constantemente, incansablemente, misteriosamente.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Desde un lugar muy lejano ...




El tacto de tus ojos lo siento en mi boca,
la ternura de tu mano, en mi corazón,
me guía a tu mundo, a tu vida,
ansiosa de mostrarme todo, todo tú,
tu entorno y tú.
Cierro mis ojos.
Te veo atentamente.
¡Emanas tanta calidez!
Convertido en el servidor de mi corazón,
me miras ...
Tú y yo ya no estamos aquí.
Acabas de pintar con tus dedos
arcoiris de colores irreales.
Me sonries.
Tu voz, grave de sentimientos graves,
me canta desde un lugar muy lejano, dentro de tí.
Entornas tus ojos y yo besaría tus párpados, rozándolos apenas con mis labios.
Tus rasgos van redibujándose,
se multiplican hasta el infinito de las emociones,
haciéndome temblar de miedo al verte de cara,
por ver de frente al Amor.
Y solo ahora sé que te prometería amor eterno,
amor amputado de olvido,
amor sin retorno,
porque contigo todo lo malo se torna en bueno,
porque no pretendes que se vaya,
porque sabes que es inútil pretenderlo,
porque tú eres más hábil
y trabajas la materia,
la reciclas,
y solo veo tu obra creada de deshechos.
La tristeza la vuelves belleza,
es tu gracia mi inspiración.



Navegamos sobre un mar de puros sentimientos y ya no quiero llegar a ningún puerto, me contento con seguir flotando. No hundirme, sin más.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un día de infraestructura

No sé qué flota últimamente en Bloguer o quizás sea solo casualidad, pero acabo de pasearme por algunos blogs en los que, si bien de diferente forma, se desprendía un aroma de melancolía y de tristeza, algunos incluso con sabor a despedida.
Llevo, creo, cinco meses en esto y siento pena cuando alguien anuncia que se va a despedir del blog.
Pienso que mucho tiene que ver en esto el hecho de que anochezca tan temprano, que pronto se haga de noche.
Hace un rato he salido a dar un paseo con mi perra y no me he cruzado absolutamente con nadie. De no ser porque iba hablando por teléfono, el paseo habría durado escasos minutos. Tan solo las luces detrás de las ventanas dejaban adivinar la vida. Por contrapartida, la noche estaba hermosa, el aire limpio, olia a vegetación fresca tras las pasadas lluvias.
Yo, por mi parte, en cuanto apague el ordenador, me voy a dar una ducha caliente, me voy a poner mi pijama, voy a cenar algo sano (hoy he decidido volver a comer sano y hacer deporte,...), después encenderé unas velitas en el salón y me acurrucaré en el sofá con mi mantita que por fin apetece y, o bien seguiré leyendo la novela que tengo últimamente entre manos o veré una película.

Hoy ha sido un día raro, de esos que parecen de infraestructura para los restantes pero me quedo con lo bueno. No debería quejarme. No debería de ninguna de las maneras. Quejarse es altamente nocivo para el estado de ánimo, los expertos lo han comprobado y hasta lo han afirmado. Es sin duda mucho mejor decir en voz alta que te va bien, que hay mucho de positivo y es que lo hay...

¡Eh, tú! ¡Sí, TÚ! ¡No pongas esa cara de increculidad, que te veo! Te aseguro que es así  y nada ni nadie tiene la suficiente fuerza ni el poder de enturbiar tanto bueno.

jueves, 27 de octubre de 2011

"lo que no mata, engorda"

_ "Lo que no mata, engorda" Verás que pronto engordarás y te harás más fuerte. 
_ Pero es que yo no quiero engordar, tan solo quiero mantenerme en mi peso.
_ Pero, ¿no te das cuenta de que no es nadie comparado contigo? Tú vales muchísimo más en todos los aspectos. ¡Pasa de él, ignorale, haz como si no existiera!
_ Es muy fácil decirlo ... ¿Acaso no te das cuenta de que resulta imposible, que se hace presente constantemente, que no me deja vivir en paz?
_ Hazme caso, por favor. No quiero que te equivoques, no quiero que cometas un error irreparable.
Quiero que pienses en lo que te importa realmente.
_ Sé de sobra lo que me importa y tú también lo sabes, pero no puedo más.
_Descansa un par de días, solo te pido eso. Duerme y después lo hablamos de nuevo, ¿de acuerdo?

Se marcha, diciéndole un "sí" no convencido con su mirada.

En el pasillo se cruza con alguien a quien no saluda porque no le ve, porque no ve nada.

_ ¿Estás bien?
_ Sí, no te preocupes.

Y se marcha definitivamente.

domingo, 23 de octubre de 2011

SINFONIA DE LLUVIA-MAÑANA DE DOMINGO

Estaba trabajando aquí, en mi ordenador, cuando de pronto el cielo se ha oscurecido y, al asomarme a la ventana, he observado una gran y ovalada nube gris instalándose prácticamente frente a mi tejado, como si fuese un escenario, subiéndose el telón acto seguido.
He vuelto a lo que estaba haciendo, encendiendo antes la luz de mi lámpara de escritorio porque prácticamente no se veía nada.
Estaba de nuevo sumergida en mis asuntos, cuando una gota de agua ha tocado con sus nudillos en el cristal de mi ventana. Levanto la vista pero ya se ha ido, deslizándose por el alféizar como si de un tobogán se tratase.
Y empieza la hermosa Sinfonía de la Lluvia.
Repiqueteo en el cristal con un sonido agudo, alegre, saltarín.
El tono más grave y amortiguado,ronco, del agua en el toldo.
El chapoteo del agua en el estanque improvisado en la terraza, creando destellos de luz con sus pequeñas ondas.
Las grandes gotas de agua que escurren el agua que resbala por la tela del toldo son las que marcan el tempo, definitivamente, cayendo equidistantes del bajo de cada una de sus ondas.

¡Es tan hermoso!

Ahora mismo, la cortina de agua difumina el fondo de los árboles, las plantas, las aceras, los otros tejados,...

Y de fondo, muy a lo lejos, escucho la voz de una niña, jugando a ser maestra con sus abuelos: " Y por último: 4+4?"

viernes, 21 de octubre de 2011

¿Respuestas sin preguntas o preguntas sin respuestas?

Al leer una novela, me gusta anotar las frases que me hacen reflexionar o que me llegan por cualquier motivo indeterminado y diferente cada vez. Normalmente, suelo extraer como mucho unas cinco o siete.
Ahora estoy leyendo un libro que me han prestado. Se llama "Operación Gladio" y es de Benjamín Prado. Nunca había leído nada de él pero me está gustando bastante.
Mi amiga, al dejármelo, me dijo:

" Es de esos libros que resultan fáciles de leer y que no puedes parar de leerlos".

Llevo como una décima parte leída y ya he contado diez frases anotadas. Quería compartir con vosotros dos de ellas:

Primera.- "Se sentía deprimida, como todas las personas que tienen que elegir entre dos malas opciones"...

Ya os podéis imaginar la razón por la que está entre las escogidas.

Segunda.- " Las parejas son como los números impares: si las divides para ver qué hay dentro, el resultado nunca es una cifra redonda, sino que está lleno de decimales, de inexactitudes"...

Me pregunto por qué es así: porque siempre hay uno que ha de ceder y otro dominante, porque cada uno de ellos deja de ser el que era, iendo a parar a un agujero negro una cifra infenitesimal de sí mismo pero que era precisamente la que guardaba su auténtica esencia,...

martes, 18 de octubre de 2011

Palabras y silencios

Hablaba de forma fluída, sin que decayera en ningún momento nuestro diálogo, pero de una forma pausada, reflexionando cada frase que decía el tiempo suficiente para ofrecerme su parecer meditado. En ningún caso creaba silencios incómodos.
Esos pequeños lapsos intermitentes los rellenaba cuidadosamente con sus miradas, es más, sus miradas me tomaban de la mano suavemente al tiempo que me decían:

 "No temas, mi niña, no me he ido.
  Estoy aquí, tratando de ayudarte de la mejor manera que sé."

Las palabras seguían sucediéndose, colándose subrepticiamente entre los silencios. Poco a poco iban aflojando los nudos, tornándose en un rítmo melódico que nos iba envolviendo. Mi voz se iba acompasando a su propia voz, descendiendo el tono hasta el umbral donde él me conducía, hasta gozar de una serenidad que no hubiese querido perder ya nunca más.
Tranquilamente podría haber explotado una bomba a nuestra vera o abrirse la tierra a nuestros pies a causa de un terremoto. No nos habríamos percatado de ello, habríamos seguido allí,  inmersos en aquella burbuja mullida en mitad de nuestra propia vida.



* Gracias por ser mi refugio de montaña en medio de esta tormenta de nieve.

sábado, 15 de octubre de 2011

SER ESCRITOR

_ ¿Y usted? ¿Por qué no escribe?
_ Porque para escribir tiene que ser uno su propio jefe, tener un punto de vista, saber quién es... Y eso todavía no lo sé.
_ Y, sin embargo, da usted una impresión completamente diferente.
_¿Ah, sí?
...
_ Entonces diremos que las apariencias engañan... De hecho, las apariencias engañan casi siempre. Sabe, tenemos algo en común, los dos somos unos solitarios...

Los ojos amarillos de los cocodrilos, KATHERINE PANCOL.


¿Qué requisitos se necesitan para ser escritor?
¿Realmente uno tiene que conocerse a sí mismo antes de sentarse a escribir o también puede tener el propósito o lograr conocerse a través de la escritura?
¿Debe conocerse a sí mismo para lograr llegar a los demás?

Lo que resulta obvio es que un escritor necesita dosis industriales de TIEMPO.
Para mí, el otro requisito indispensable, unido indefectiblemente al anterior es VIVIR.
También ser empático y observador.
Por último, abrirse al exterior sin pudor de mostrar su desnudo interior.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Noche cálida

Rumor de conversación de despedida en la noche.
Sed de agua fresca.
Brindis por tu presentación de mañana.
Amnesia de mi mañana.
Brindis por tí, porque te queremos.
Luna llena marcando su camino de plata.
Mar tranquilo, mar de sonrisas.
Tiramisú compartido.
Noche cálida y pacífica.
Ladrones del estío.
Añoranza adelantada.
Temor a perdernos.



Temor a perdernos.
Temor al mañana.

lunes, 10 de octubre de 2011

¿ ? S.O.S. : SEGUNDA PARTE

Es la historia de mi vida.

Hoy he empezado a sopesar las variables, a analizar en profundidad mis posibilidades, a tantear la situación; en definitiva, hoy se podría decir que he empezado a mover ficha. Ha sido tan solo el primer peón que abre paso al inicio de la partida de ajedrez, un primer movimiento que en principio parece que carece de trascendencia pero que, sin ese avanzar suyo, la partida jamás hubiese comenzado.

Y como pasa en el ajedrez con este leve movimiento del primer peón, la Reina, en este caso yo, sin ánimos pretenciosos ( ¡Vamos! Soy la Reina sencillamente porque soy yo la que en principio, al menos debiera, podría o debería poderme mover en cualquier dirección), me he quedado paralizada en mi casilla.

En esta apertura del juego me he encontrado completamente encorsetada y asfixiada por la presencia de las dos torres como dos muros infranqueables, los caballos amarrados a las torres y los alfiles que aún no confían en su Reina.

En fin, que siendo como soy la Reina, quizás sea la que goce de menos libertades por pesarme demasiado la responsabilidad y no es por mí, sino por otros.

Hoy he estado, estoy, casi a punto de rendirme antes de empezar la batalla de verdad, MI LUCHA.


* Antes de empezar a escribir lo que acabáis de leer, estaba a punto de ponerme a ver la película de "Historias de Filadelfia" por enésima vez y puede que aún lo haga.
Gracias por escu/leerme

domingo, 9 de octubre de 2011

Media vida o dos

Es como tener media vida ... o dos vidas. En cualquier caso, nunca se puede decir que tengas una sola vida.
Verlo de un modo u otro solo dependerá de si tienes un buen día o no. Yo siento la mayor parte del tiempo que son dos. Plagada de experiencias, de encuentros, de situaciones varias,....de tanto, tanto, que a veces me agoto y necesitaría parar un poco, tan solo un poco porque no quiero perderme ninguna de las dos.

Parar. Detenerme. Pararme para simplemente tumbarme en la hamaca, en la sobremesa, un día de sol, un día ocioso. Ponerme un pantalón corto que deje mis piernas al aire, quitarme los calcetines, coger mi almohada, la de mi cama, no me valdría un cojín del sofá, cerrar los ojos percibiendo a través de mis párpados la luz y sentir el dulce calor del sol en esta época del año, los pájaros piando alegres y la brisa de puntillas recorriendo mi carne, mis pies, mi rostro, haciendo que mis cabellos sueltos, esos que se escapan del resto, me acaricien la cara con suavidad etérea a poco que dance el viento.
Mi taza de té, vacía en el suelo, a mi lado, conservando aún el calor.
Mi perra tumbada también, de lado, estirada completamente, soñando a ratos con un perro con el que juega, moviendo sus patas y suspirando.
No quiero dormirme todavía, quiero ser plenamente consciente de esto que cuento, no perderme un solo detalle de cada uno de mis sentidos.
Quiero que mi novela se quede con el punto de libro en la misma página, quiero no abrirla porque finalmente me duerma y despertarme sin saber donde estoy, con el cuerpo cargado de la inestimable energía del sol.




Quiero abrir los ojos lentamente y sentir que mi vida, mi media vida o una de las dos mias, vuelve a comenzar de nuevo.



* Andaba gastando un poco el tiempo por aquí y me pregunté qué escribía yo hace un año... y encontré esto.
He hecho algo que no habia hecho hasta ahora. Republicar.
La leo y no me reconozco.
Además me falta algo, más bien "alguien" muy especial, que estaba en este texto y ya no está en mi vida actual. Es mi perra. Es ella y es la paz. Siento que mi vida va demasiado deprisa y demasiado lenta últimamente. Sí. No es ningún contrasentido. Va todo tan veloz que me es imposible parar para volver a ir lenta.
Es como si se hubiesen puesto a funcionar mal todos los relojes de repente, como si devoraran mi tiempo ansiosamente. El caso es que no me explico qué es lo que ocurre, por qué de repente todo, hasta lo más nimio, me ocupa muchos más minutos que antes.
Si escribo esto aquí es solo para obligarme a parar y adoptar la decisión de parar ahora mismo, cuando son las 00:15 horas.
Me comprometo con todos vosotros (por si me sirve más) a volver a vivir esas dos vidas en lugar de media o de un cuarto como parece ser últimamente.

Siento el rollo.
Esta es de esas noches en que empleo el blog como diario.

Como sé que alguien lo leerá,  porque sé que andáis por ahí a ratos, os envio besos y deseo que vosotros también logréis vivir vuestra vida conscientemente, sin desaprovecharla demasiado.

viernes, 7 de octubre de 2011

¿ ? S.O.S.

En nuestra vida, ¿debemos dejarnos llevar sin más?

Me encantaría que fuese así, quizás sea lo más sencillo pero, inevitablemente, surgen circunstancias que te colocan en la disyuntiva y que te exigen, a tí, a nadie más, DECIDIR. Esta palabra me estremece y me impresiona sobremanera (aunque suene cursi, es lo que acaban de escribir mis dedos).

Me encantaría poder pasaros un cuestionario como el anterior para que vosotros, desde la barrera y sin conocer los pormenores de mi existencia, me echaráis un cable a la hora de decidir.

Sería estupendo contar con una bolita mágica en la que verme dentro de un tiempo en una y en la otra opción que se me presenta.

Nunca se me dio bien esto. Ya de preadolescente, como dicen ahora las niñas de diez años (entonces yo todavía jugaba con mi muñeca), cuando tenía que optar, tomaba una moneda de cinco pesetas y la lanzaba al aire, "cara" era que no, curiosamente y "cruz", que sí.

Una decisión supone dejar muchas cosas, buenas pero también malas. La otra decisión supone casi empezar de cero, ignorando qué me deparará el futuro... ¿Realmente el futuro depende de nosotros? ¿Depende de nosotros que nos vaya bien o mal, de nuestra intención?

Otro dato importante: en esta decisión no solo soy yo la afectada.

¿   ?

Podría hacer lo mismo con un euro pero no me parece serio teniendo en cuenta la trascendencia del asunto.

Alguien me dijo hace unos meses que había otra forma, que también te podías poner de pie en una habitación tranquila, cerrar los ojos, relajarte y pensar en el asunto en cuestión, decidir qué sería derecha y qué izquierda, dejarte mover ligeramente y si tu cuerpo se desplazaba a la derecha, es que mandaba la cabeza y si la izquierda, el corazón. La conclusión, después de este embrollo de explicación, es que había que hacer lo que mandaba la cabeza.

Yo ahora mismo tengo completamente confundidas la cabeza y el corazón y desde hace tiempo espero una señal que me indique qué debería hacer pero no me llega "una señal" sino varias y yo quiero "UNA SEÑAL".

martes, 4 de octubre de 2011

Dime qué respondes y te diré quien eres

Si tuvieras que conocer a alguien a través de las letras, sin oirle, sin verle y tan solo pudieras formularle cinco preguntas, ¿cuáles serían?

Los expertos (esos seres que nadie ha visto jamás, que parecen una entelequia pero que según los medios de comunicación lo saben todo... ¿?) dicen que el 75% de la imagen que nos formamos de alguien en el primer encuentro depende de su lenguaje corporal, el 15% de su tono de voz y tan solo el 5% restante lo proporcionará lo que diga. No sé si será cierto pero me parece muy fuerte.

1ª) ¿A qué le tienes miedo?
2ª) ¿Qué no le perdonarías a un amigo?
3ª) ¿Qué te quita el sueño?
4ª) ¿Qué no sacrificarías y qué si ante una crisis económica?
5ª) No lo puedo evitar: ¿Qué te llevarías a una isla desierta?

lunes, 3 de octubre de 2011

Apegados a la magia

Anoche me preguntaste qué distancia hay entre tú y yo.
Tu pregunta no he podido quitármela de la cabeza desde el preciso instante en que salió de tu boca.
Resultaba obvio que habías bebido. Dos cervezas y dos copas de vino tinto, ¿son suficiente alcohol para nublar tu conciencia?
El caso es que nunca me habías sonado tan sincero, tan tremendamente descubierto.
Fue graciosa tu pregunta teniendo en cuenta que siempre pareces situarte a cierta "distancia" de todos ...

¿Realmente piensas que el muro entre tú y yo lo coloco yo?

Me escabullí como pude, me escurrí sobre la superficie de la frivolidad, de la broma. De pronto con esa sola cuestión habías derrumbado el muro construído a lo largo de meses con una solidez que parecía infranqueable, indestructible.

Te respondí: "Cuarenta centímetros o un abismo medido en circunstancias intermedias".

Buscaste mi mirada, diciéndome con tus ojos miles de cosas que eran tan solo una.

Me sentí atrapada y sorprendida. Por eso te dije que me iba, que tenía que madrugar mucho, desapareciendo por arte de magia a sabiendas de que no podría regresar del cuento.

Por eso te escribo ahora esta carta que sé que nunca leerás.



¿Qué es lo que nos impide a veces decir lo que sentimos? ¿Acaso tememos que desaparezca la magia?

sábado, 1 de octubre de 2011

Mi refugio secreto

¿Acaso soy yo la que me observa? ¿Acaso debería decir "quien mi observa"?

En estos momentos me estoy escondiendo de mi misma y me escondo aquí, en este refugio inventado por otro, refugio de muchos, donde me encuentro con otros muchos más escondidos, paradojicamente exhibidos, exhibiéndonos los unos a los otros en lo que guardamos tan celosamente oculto en nuestro dia a día, pues pocas ocasiones se dan para mostrarlo.

Me gusta asomarme aquí . Sin pretenderlo se va creando una intimidad en cierto modo extraña y contrariamente a lo que puede parecer desde el exterior, tremendamente natural. Me siento cómoda, segura.

Al principio me parecía impensable esto que me sucede. Refugio de paz.

A veces me asomo a mi escritorio y me encuentro con que hace escasos minutos alguien colgó una nueva entrada y tanto si dispongo de tiempo como si no, no puedo evitar asomarme rápidamente aunque solo pueda hacer una lectura rápida, prólogo de la que vendrá después cuando halle el momento.

Es hermoso poder ver el mundo con los ojos de otros, con otras miradas que, curiosamente, parecen dirigirse sustancialmente a los mismos detalles de la vida. Me descubren palabras, me hacen reflexionar, me presentan nuevas canciones, libros, autores,... Es un auténtico placer.  Es "Mi ojo crítico" particular, hecho a mi medida.

* Tengo mucho que agradecer y agradezco a quien me metió en esto que para mi era otra dimensión de la existencia.